miércoles, 21 de septiembre de 2022

Tantas horas de sueño y tanta anarquía en este poema, ojalá nuestro olvido sea tan infatigable, muera quien muera primero.

 



Amanece
y un fresquísimo floripondio
se cuela por los visillos,
baja al suelo dulcemente
y sube en la cama
como una serpiente
en busca de un deseo prohibido.
 
Duermes…
eres tan bella
como un pozo de los deseos
en medio de una plazuela
y,
curiosos de todo el mundo
lanzan monedas
desde
sus rostros enternecidos.
 
El sonido del agua en tu cuerpo
posee la nostalgia
de las flores en el fondo
y esa forma del agua
es tu corazón
salvajemente lúcido
cuando abres los ojos
y el mundo cambia,
ahora es un sitio mejor.
 
Tu cuerpo
ahora desnudo
sin las sábanas
parece
un florero rosáceo
salpicando
suavísimos olores,
fragancias qué
desesperadamente guardo
en mis labios
como el capellán
guarda en un cáliz
                            los pecados.
 
Despertar y beber mi soledad
mientras
tu piel otoñal
enlaza nuestra vida en dorados
imperdibles
es adorar
que aún dormida
puedes sujetar nuestro amor
y amar
a pesar
de toda esta pesadumbre
que acecha al mundo.
 
Cuanta bondad llamea
en tu alma serena
ojalá
tuvieras tanta luz
para iluminar
este mundo en tinieblas
quizá la tengas
pero
no te quiero perder
en la podredumbre del ser humano.
 
Aún duermes
y te persigo en sueños
en tus sueños
junto a Mozart
y a un pétalo de orquídea
misteriosamente
parecido a tu clítoris
es igual de sedoso
                             y dulce
como un albaricoque en almíbar.
 
Tu cabello dormido
ondea
impidiéndome acariciar ese cuello
pequeño
como una lampara
en una mesita de noche.
Tienes el sueño tan profundo
parece el pozo
de aquella plazuela
triste y alegre
en todos los sentidos
y lluvioso en los días sin lluvia.
 
Ahora
apoyo mis dedos en tu vientre
tengo esa mala costumbre
es una forma muy absurda
de comprobar
                       si respiras.
Nadie sabe
cuando alguien duerme
qué puede pasar
podemos caer de un quinto piso
o perder el equilibrio
en un puente colgante
¿y si eso está a punto de suceder?
mejor la despierto.
 
Mejor no
puedo expandir
otros horizontes sin ella
abrir, por ejemplo
la velux en un ángulo de 90º
y contemplar
la espiritual melancolía
de un cielo sin ti
sin esa elocuente aureola
que humedece
                       nuestra vida.
 
Sigues dormida
y tu cuerpo no se metamorfosea
es un lienzo haciendo disquisiciones
como tus muslos
cuando acaricio
hasta perderme furiosamente
en la yerba de tus vellos.
 
Tantas horas de sueño
y tanta anarquía en este poema
ojalá
nuestro olvido
sea tan infatigable
muera
quien muera primero.



JML


sábado, 17 de septiembre de 2022

Y mi vida es un tiempo que se ha quedado perdido en otro tiempo y me da rabia cuando la gente me dice: el tiempo lo cura todo


 

Después de unos días, he podido ordenar mis poemas del libro. El libro tiene dos partes y las dos partes estaban sin terminar, unos 20 poemas en cada parte. Estos poemas que subo pertenecen a la segunda parte y el último poema está sin terminar, lo bueno que ya empecé a escribirlo, he podido centrarme y retomar la historia del libro y seguir el hilo con cierto éxito, eso espero.



7

 
Hoy
no es un día para vivir
y me alegra esa virulenta libertad
cuando
escribo estos versos impíos
derramándose
como pétalos de un jarrón
vacío
o
como el corazón de un hombre
cuya única lucidez
ha sido
un amor sin belleza.
 
Cierro los ojos
y veo todo el dolor que me espera
flores afiladas
                       me acarician
y yo
cierro los ojos, más fuerte
aprieto los parpados hasta hundir
incluso las entrañas de todo mi pasado
me pregunto si la miseria
es dolor
o el dolor es la miseria que me ha quedado
cuando arrancaste
del corazón todo nuestro amor.
 
No sé qué más puedo hacer
buscar cobijo en un árbol robusto
o talar mi conciencia
entre las hojas que han caído
como versos triturados
en el fondo de un atascadero.
Mejor
empiezo
desesperadamente a soñar
y a besar
la dulcísima ansiedad
de una vida nueva
sin ver
el horizonte que me espera.
 
A veces
no puedo creer
que ya no estés a mi lado
sé que a estas alturas del cuento
mi demencia se agita
como un río caudaloso
y no sé distinguir
si el óxido de mi tristeza
es producto de aquellas lagrimas
que alocadamente solté
como lluvia
en un terrible amanecer.
 
Abro los ojos
y el dolor es el mismo
entonces
lleno un vaso de whisky
y remojo mi corazón
antes de beber
¿existe algo mejor en la vida
que tomar un trago tras otro
hasta quedar plenamente
sobrio de dolor?
 
 
8
 
 
El dolor…
es temprano para hundir
las pocas fuerzas que quedan
en esta mañana donde la lluvia
es una travesía
de versos
muy bien cuidados
pululan sin temor
y aman generosamente
a pesar de su inhumanidad.
 
Mirad mi corto espacio de vida
en estos versos…
A veces
la apariencia lo es todo
y más aún si llenamos
de arquetipos cada episodio
de nuestra vida
y no damos espacio
a la irrealidad
(esa es la clave, en mi caso)
claro
por eso me he perdido
en la mediocridad
no he conseguido trazar un esquema
y colocar dentro de él
como piezas de un puzle
toda mi oscura
                        nubilidad.
 
Me pregunto
¿alguien en este mundo
puede morir
con la conciencia tranquila?
 
Quiero ser el primero
y establecer después
una bitácora
para los próximos difuntos
así podrán tener esa paz
tan difícil de alcanzar
en aquel fúnebre instante
y no llevarse
el hastío de tantos días
queriendo arreglar las cosas
o simplemente, encontrar el perdón
de esta horrible humanidad.
 
Qué amargo es vivir
con este infame razonamiento
es comprender lo bochornoso
que ha sido nuestra vida
huyendo cada vez más
de esos dilemas
tan desesperadamente absurdos
como un mar de pálidos latidos
a punto de ahogarse.
Ojalá
este dolor
                 algún día
                                sea
como un corazón
                            cuando deja de amar:
se vuelve
               dulcemente
un animalillo supremo
no teme al pasado
ni al presente
y ve en el futuro
sólo flores procreando más belleza.
 
 
9
 
No importa si la soledad
es producto
de otra soledad
                         más profunda
no importa si vuelves
desde muy lejos
para bendecir mi última morada
no importa no,
olvidar también es beber
en pequeños sorbitos
eso que gotea cuando el corazón
ha perdido su última batalla
¿nunca lo has sentido?
te invito a beber conmigo
nuestra ausencia
y después
cruzar nuestras dulces miradas
verás ahí
como algo de nosotros
aún se esconde sin perder
                                         la visibilidad.
 
No hay tiempo que perder
decías
cuando salíamos a caminar
y, extrañamente
la lluvia sólo empapaba
el camino que dejábamos atrás
además
nuestras huellas se perdían
en pequeños arroyuelos
era como perder la memoria
en cada pisada
y, recordar que no tuvimos pasado
me hace feliz…
de pronto deja de llover
vuelvo a casa
y la tristeza
es el agua que escurre de todo mi cuerpo.
 
Más allá de estas ilusiones
empiezo a deshojar
los viejos pétalos que han quedado
debajo del estiércol
¿cómo es posible que aún sigan con vida?
hundo la mano
y oigo tu silencio
escucho tu ausencia
también tienen vida
aprieto mis dedos
recojo un buen puñado de tierra
y cierro el puño
la decrepitud empieza
es la memoria que no teme filtrar
lo que no he podido enterrar.
 
 
 
10
 
 
Hasta cuando
voy a increpar
esa necesidad que tengo
de estrechar la poesía
a esta vida que me ha tocado
como un amor elevándose
                                          salvaje
en este mundo turbulento.
 
Como quisiera poseer
el adagio de una flor
y revolotear en los bosques
aferrado a mi vida
sin perder la bondad
de un cálido susurro
                                entre mis labios.
 
O los tuyos
dulcemente distantes
no importa
el amor lo puede todo
aunque
tu amor no alcanzó
esa etapa, esa época
donde todo es posible
sí hubieras dado
                          tu vida por mí.
 
Intento pasar página
pero
una y otra vez
la belleza de este amor me traiciona
y es ahí
             cuando
el olvido y el recuerdo
luchan denodadamente
y nadie pierde
nadie gana
quizá
estos versos esclavizan
en el buen sentido
el buen amor
que yace furiosamente
como en la cresta
                            de una ola.
 
Estos versos
no tienen espacio
entre
la historia que hemos aguantado
como dos curiosos
mirando el fondo de un estanque
hasta
el amor cuyo destino
es el que sabemos todos:
me dejaste tan mal herido
tan desnudo ante las flores
inexplicablemente frondosas
a pesar del tiempo
un año entero
y siguen ahí
llenas de una belleza inmoral.
 
 
11
 
 
Una vez leí:
“a veces hacer lo correcto
no es lo correcto”
 
La verdad no es encontrar
en este mundo triste
aquello que nos hace intachables
tampoco el pudor de vivir
después de amar tanto
es algo que a algunos le detiene
puede que la clave tenga
una larga lista de misteriosos mecanismos
y a estas alturas de mi vida
me niego a descubrir ni siquiera uno
prefiero humedecer mis ojos de algún recuerdo
o, añorar en una hermosa estampa
todos tus besos
y contemplar detrás de ellos
esa locura libidinosa de amarte.
 
No importa si después de un año
la lluvia lentamente es la misma
y el amor
               también
aunque, me duela que a otros le duela
este dolor de no pasar página
a mí no me duele ya
al contrario
cada vez más
mis versos tienen una especie de evasión
incluso de escamoteo
mentiría con gran torpeza
si dijera que mi corazón
es un abedul frondoso
en un bosque solitario
claro que no
la herida que me han dejado
no tiene cura
y no me preocupa
al contrario
                   me hace fuerte.
 
Escribir es vivir en un otoño
donde las lilas han dormido
todas las noches
                          en mi cama
y me despiertan acariciando
esa soledad tenue
llena de dulces caricias
de versos como besos que florecen
junto a ese poco de amor
que nadie podrá arrancar de mi pecho
ni si quiera el nuevo dueño
cuando el cirujano
trasplante mi corazón donante.
 
Otra de las cosas que me acusan
(quizá con demasiada determinación)
es vivir del pasado
y me consuela pensar
que piensen que su mundo hostil
es mejor que este mundo
tranquilamente bellísimo
aunque ellos lo llamen caduco.
 
No saben nada
y pretenden comprender todo
(si supieran lo que pasa por mi cabeza)
más de uno me pediría perdón
incluso
de rodillas
como una dalia
cuando ha perdido sus tallos tras la lluvia.
 
 
12
 
 
La gente me mira
con demasiada condescendencia
creen que mi corazón está lleno
de una infructuosa sensación
por esperar algo que nunca llegará
y no me inquieta la tristeza ni la euforia
me preocupa en ellos
                                  esa benevolencia
no soy un hombre imprudente
ya no
mi juventud posee la firmeza
de un anciano
que ha vivido cosas terribles
y se mantiene en pie
                                  pase lo que pase
y sus brazos
                    y los míos
conservan únicamente
esa apacibilidad de vivir
sin rencor
                 sin afeamiento.
 
La vida que me queda
es un canto
al libertinaje en su más
emocionante concepción
atado siempre
a las flores
presas de un dulce macetero
esa es la razonable verdad
y me preocupa muy poco
si mi corazón
es un verso demacrado
aunque mi cuerpo sea un roble
además
sé que tarde o poco a poco
el interior
brillará
como una bombilla en la niebla.
 
Es más
la bruma
que parece ocultar todo
es un tesoro desde mi punto de vista
no amanece
no oscurece
todo yace bellamente turbio
cargado de una bondad espesa
como el grosor de las hojas marchitas
en un maravilloso invierno.
 
Asimismo
la naturaleza de la vida
no es aventurarse a vivir
enloquecidamente
sobre
aquello que hemos luchado por retener
es todo lo contrario
es improvisar un tiempo
donde cada uno debe hallar
la riqueza que necesita.
 
 
13
 
Soy feliz
a pesar de esta sociedad
pobremente útil
y no temo al idealismo
que hoy me embarga
al pensar que tu amor
nunca será un amor perdido
y esa proeza revolucionaria
para un hombre como yo
me llena de una madurez/vejez
inextinguible
es como un horizonte
en un camino a pie
y en los lados, flores joviales
observando amablemente
                                          mi belleza.
 
Y la belleza no es algo
sólo interior (en mi caso)
algunas veces he tenido la piel
como un hombre tallado en mármol
y semi desnudo
como un semi dios
valiente y capaz de vigilar
con la mirada un mundo
que ha perdido
la infelicidad de la civilización.
 
Y la felicidad no es algo que yo
he querido perpetuar en estos versos
después de aceptar
mi cruel y rigurosa calamidad
es algo parecido cuando a alguien
le sale el tiro por la culata
pero
en vez de salir claramente damnificado
todo es beneficio
y puede vivir en harmonía.
 
Esa consonancia
seguido de un equilibrio
es lo que ahora arde en mis labios
como una orquídea blanca teñida de rosa
o quizá como un sueño
que nace cada día en mis versos.
 
Nace y se queda rasgando
aquella serenidad
junto a la dulzura de una nueva vida
en ruinas (escombros dulcemente
caídos para levantar bajo ellos, otros)
esa es la fuerza del corazón cuando
el deseo de vivir permanece intacto
sorprendentemente intacto
después de sufrir
aquello que no puedo olvidar
y es ahí justo ahí
cuando florece el poema en mi cuerpo
y tú lo acaricias
como una amiga que me ha escrito
cartas de cariño
en los tiempos que corren.
 
Tiempos impasibles
bajo la inmortalidad del silencio
y virtuosos
como un violín goteando
en la comisura
                        recuerdos
que no buscan hacer daño.
Y eso me lleva a una frase de Jean Paul:
 
“El recuerdo es el único paraíso
del cual no podemos ser expulsados”
 

16
 
Recuerdo
la vida que perdí como algo
injustamente necesario
y es ahí donde debo centrar mis fuerzas
no en aquello que pudo ser y no fue
eso es perder la lealtad del corazón
y, estoy convencido
que mi corazón es una mirada apacible,
ligeramente entrañable
en algunos momentos
pero
brevísima cuando agita el dolor del recuerdo.
 
Y el recuerdo
en mi caso
es vivir en un territorio donde las flores
reflejan los hechos
de una vida marchita y rebelde
intensa y solitaria
oscura y blanquecina
además
la verdad ha sido una desesperada
madurez
un enloquecido instrumento
para destruir el rencor.

 

 JML